Luego de ganar el Superclásico, Boca llegaba a Belo Horizonte con el ánimo por las nubes para definir el pase a cuartos en la Libertadores, frente a Cruzeiro. El triunfo por 2-1 en la ida le daba al Xeneize una ventaja que, si bien tenía gusto a poco, obligaba al local a vencer. Las más de setenta mil personas que copaban el Mineirao le daban a este decisivo partido el marco que merecía. El equipo de Ischia quería hacer privar la experiencia en una cancha tan complicada como grande: los 110 metros por 75 no aparecían como un dato menor. De todas formas, todas estas circunstancias eran detalles cuando llegaba el momento de jugar.VER LOS GOLES DEL PARTIDO








